January 9, 2010

(Sp) Susana Barnetche's workshop C9 at the 20th IAVE World Volunteer Conference, Panama 2008

IAVE IRC

DESARROLLO DE HABILIDADES PARA COMBATIR LA POBREZA.
Un ejemplo de voluntariado en México

 

 

  1. Historia del voluntariado en México
  2. Antecedentes de los Centros de Desarrollo Infantil
  3. Antecedentes de la zona de impacto
  4. Historia de Renovación
  5. Segunda etapa de Renovación
  6. Conclusiones
  7. Testimonios
  8. Bibliografía

 

 

HISTORIA DEL VOLUNTARIADO EN MÉXICO
El “tequio” ha sido desde épocas prehispánicas una figura social importante en la cultura de los mexicanos;  podríamos considerarlo como el inicio del voluntariado, pues éste consistía en un trabajo voluntario, comunitario y solidario,  que implicaba tiempo y esfuerzo para resolver necesidades apremiantes del grupo social, y aun cuando hubiera reubicaciones por cualquier motivo, las personas siempre regresaban a su comunidad y “pagaban” su ausencia con trabajo comunitario.

 

Ese valor no se ha perdido; prevalece en las comunidades indígenas.

México ha sido desde la Conquista un país de contrastes.  Si bien la llegada de los españoles a tierras de América trajo avances y beneficios “de la Europa en apogeo”, marginó a los nativos de México, explotándolos e ignorando su conocimiento ancestral en ramas como la astronomía, la agricultura, la medicina, etc.

 

Los mexicanos fueron siendo expulsados de sus tierras y colonizados.  Su cultura fue opacada por “los conocimientos” de los conquistadores, como podrían considerarse las armas de fuego, la escritura occidental, etc.

 

Magníficas culturas fueron relevadas y sus representantes perseguidos, castigados, esclavizados. Su conocimiento de la naturaleza fue desdeñado;  perdieron su religión politeísta (basada en los elementos de la naturaleza), y se les impuso el catolicismo. 

 

Los colonizadores erradicaron lo indígena e implantaron su “cultura” desplazando la de los dueños de la tierra, quienes, de esta manera, terminaron por perder su identidad.

 

Cundieron las enfermedades infecciosas, venéreas, y muchas otras;  los frailes misioneros asumieron las labores relativas al bienestar social, el cuidado  de los enfermos, los desposeídos y los indigentes.  Atendieron, en fin,  las necesidades de los nuevos pobres.

 

Cuatrocientos años de Colonia arrasaron con su cultura….

 

Después de la Independencia, las luchas internas por el poder y las debidas a diferencias ideológicas, las Leyes de Reforma despojan a la Iglesia de sus pertenencias, declaran al Estado “laico” y lo convierten en asistencial, proteccionista y paternalista. Éste asume la atención a la educación, a la salud, etc.  Los miembros del clero y sus adeptos son perseguidos.

 

Con el correr de los años y el incremento de la población, el Estado demuestra su incapacidad de cubrir todas las necesidades que anteriormente atendía la Iglesia. Surgen entonces organizaciones de la sociedad civil para llenar  esos vacíos.

 

Ya en fechas más próximas, digamos que a partir del siglo XX, las mujeres de la aristocracia y de familias vinculadas con el gobierno quieren dar la imagen de bienhechoras, por lo que empiezan a crear organizaciones de “caridad” -más impulsadas por sus orígenes católicos, no confesables, y sus intereses personales- para ir cubriendo los huecos que dejaba el gobierno. 

 

Ante la inexistencia de un centro en donde se atendieran necesidades específicas que afectaban a algunas familias, surgían grupos voluntarios;  hablemos de parálisis cerebral, síndrome de Down, cáncer infantil, cáncer de mama, cáncer cérvico-uterino, tuberculosis, sida, autismo, deficiencia mental, Alzheimer, etc….  Estas instituciones aparecen porque no hay instancias oficiales, públicas, que atiendan dichos males.

 

Aquellas familias que se ven afectadas por ellos, deciden crear estas opciones para atender a sus enfermos, y extienden el servicio a otros que están en condiciones semejantes.

 

Es a partir del sismo de 1985, cuando todos los mexicanos del Distrito Federal se autodescubren como voluntarios frente a un desastre de una magnitud inusitada;  todos colaboran ya sea en tareas de rescate, aportando insumos para alimentar a rescatistas y rescatados, ofreciendo transporte, servicios de salud, vivienda…..  surge el “boom” del voluntariado.

 

Es entonces, decíamos, cuando surgen muchas organizaciones que atienden otras causas, ya no vinculadas con las familias, sino con la justicia social;  las costureras, los desposeídos, los reubicados (porque perdieron su vivienda), Se construyen escuelas para reponer las desaparecidas, se emprenden movimientos anticorrupción, aparecen los observadores políticos, la conciencia social, los ambientalistas;  surgen infinidad de causas frente a los dramáticos sucesos y la enorme brecha social que se devela.

 

Más adelante, en 1994, desaparece el Voluntariado Nacional que se implantó para involucrar a las esposas de los altos funcionarios del gobierno en tareas sociales;  desaparece, cuando se evalúa su pobre impacto frente al enorme presupuesto que implicaba su sostenimiento:  todo un aparato burocrático, renta de oficinas, gastos de representación que cubría el erario federal y local, para enriquecer la imagen de las “damas voluntarias”.

 

Ante esta decisión, aquellas voluntarias que probaron la delicia del servicio a los demás, deciden formar sus propias asociaciones independientes y continuar su labor;  aquella medida tan criticada en su momento, da lugar a un movimiento masivo de voluntariado que cada vez se capacita más, se entrega, se compromete y encuentra soluciones para todo y para todos.

 

ANTECEDENTES DE LOS CENTROS DE DESARROLLO INFANTIL
Desde la corte de la Emperatriz Carlota se crean guarderías para los hijos de las mujeres que están a su servicio.

 

En los 30, las esposas de los funcionarios públicos quieren aparecer en los periódicos, y las mujeres adineradas quieren quitarse la presencia y distracciones que los hijos de sus sirvientas les infieren, enviándolos a espacios de resguardo. Surgen así las primeras “guarderías”  que si bien dan tranquilidad laboral a las madres, no propician el bienestar de los niños.

 

De igual manera, como logro laboral, las secretarías de estado fomentan guarderías para los hijos de sus empleadas, en donde son vigilados por personal no capacitado y en ocasiones de alto riesgo para la población infantil

 

Es hasta los años 70 cuando se gesta el movimiento de los Centros de Desarrollo Infantil, que culmina en los 80 -con apoyo del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo- se crea y la Dirección General de Educación Inicial, de la Secretaría de Educación Pública, para normar la atención psicopedagógica e integral de niños y niñas desde 45 días de nacidos hasta 6 años de edad, quienes son considerados como detonadores del cambio familiar y social. 

 

Aparecen en las comunidades los Centros de Desarrollo Infantil Comunitarios manejados por madres de familia, que se capacitan para atender a los niños de sus “pares”: madres que tienen necesidad inminente de sumarse a la fuerza laboral, por ser cabeza de familia. El fenómeno de la emigración masculina al país del norte, da como resultado la proliferación de hogares uniparentales;  la solidaridad mexicana salta a la vista con este modelo educativo tan necesario, que adquiere reconocimiento oficial en 2002, cuando desde el Congreso se determina que la educación preescolar debe ser obligatoria y quienes la imparten deben ser Licenciadas en Educación Preescolar.

Éste es el caso de muchos centros… pero cuando la Secretaría de Educación Pública llega finalmente al término de su propuesta, reconoce que no tiene la infraestructura, ni física ni humana, para responder a la demanda y establece una prórroga para dar cumplimiento a este mandato hasta el 2012.

 

Renovación está convencida de que la educación inicial es la mejor inversión que se puede hacer para el avance de un país;  a eso le llamamos oportunidades “oportunas”;  ¿para qué las grandes instituciones de educación superior si los niños no están preparados desde la base para llegar a ellas?  En nuestro país, la pirámide educativa está lamentablemente invertida, pero tenemos que insistir en el cambio.  Ahora no está permitido que haya repetidores en las escuelas oficiales;  pasan de año por sistema, aunque tengan lagunas académicas.  Es en la primera etapa de la vida cuando se forman los hombres de bien, cuando se fincan los valores, los principios, la personalidad;  cuando se forjan los triunfadores.  Una buena educación básica, fomenta el gusto por el estudio y evita la deserción y la proliferación de “niños de la calle”.

 

ANTECEDENTES DE LA ZONA DE IMPACTO
La ciudad de México, actualmente la mancha urbana más grande del planeta, se fundó en una zona lacustre: su perímetro estaba formado por ríos que alimentaban los lagos.

 

Los ríos que alimentan el Valle de México determinan su muy particular topografía;  está casi totalmente rodeado de barrancas.

 

El crecimiento de la ciudad fue siempre arbitrario, pues ha carecido de planeación desde tiempos inmemoriales.  Los lechos de los ríos -que están en zona federal, “tierras de nadie”- han servido de asiento a los emigrantes del interior del país que llegan a la capital en busca de oportunidades, centros de estudio, trabajo, alimentos…

 

Estas zonas, llamadas “cinturones de miseria” porque bordean la ciudad, no cuentan con servicios urbanos de ninguna especie. 

 

La zona en donde se ubica RENOVACIÓN, de minas de arena, está  llena de cavernas que, desde hace cincuenta y más años, sirven de hogar a familias emigrantes, originarias de los estados del centro del país, y dedicadas a actividades manuales y sub-empleos que no requieren de los trabajadores más que mano de obra barata.  Por ende, el índice de analfabetismo es alto, las familias son numerosas y sus miembros están desnutridos, carecen de servicios, su salud es precaria y sufren todos los males sociales vinculados a la pobreza. 

A este fenómeno se le llamó “pobreza urbana”. Con el crecimiento desmedido de la ciudad, estas zonas marginadas fueron estranguladas por zonas residenciales, que llegaron incluso a ceder terrenos para crear zonas “verdes” que los apartaran de los vecinos “pobres”, lo que dio  lugar a una barrera física, geográfica, social, psicológica verdaderamente dolorosa.  Los pobres fueron estigmatizados como “gente mala, floja, violenta, alcohólica”, etc….

 

Y si bien es cierto que estos males están arraigados en parte de la población atendida, -y proliferando desafortunadamente a gran escala-, la generalización es injusta. Si la población de las zonas residenciales conocieran las bondades de la comunidad marginada, esas barreras se eliminarían;  en ese rubro está trabajando Renovación.

 

HISTORIA DE RENOVACIÓN
Renovación es fundada en 1962 por un grupo de profesionistas que, conscientes de sus privilegios frente a la pobreza extrema, deciden ubicarse en esta zona, en virtud de las facilidades que encuentran para ello.  Inician con actividades meramente asistenciales con las mujeres, a quienes les donan alimentos y canastillas, e imparten talleres de manualidades, catecismo, etc.

 

Para los hombres organizaron actividades en las que convivían con los fundadores: juegos de mesa que les exigieran concentración, como una alternativa para ocupar su tiempo libre, en vez de en beber; un “ring de box” para canalizar una violencia que de otro modo no tenía más blanco que las mujeres y los niños.

 

Más adelante se creó un taller de costura para capacitar y ofrecer trabajo a unas cuarenta mujeres. Entonces se construyó, con apoyo de la entidad gubernamental correspondiente, una escuela que recibía a los niños de todos colores, edades y sabores, para ser atendidos por voluntarias durante la jornada laboral de sus madres. Como en la zona había habido casos de niños quemados o ahogados, las madres que debían dejarlos solos llegaban incluso a amarrarlos para evitar mayores desgracias.

 

Cuando hubo por fin escuelas en la zona, el local de Renovación se dedicó a los niños preescolares que no tenían un lugar de aprendizaje y seguro.  La Secretaría de Educación construyó un Jardín de Niños, y entonces Renovación orientó su servicio a niños desde 45 días de nacidos a 6 años de edad, hijos de madres trabajadoras. Esta es, a la fecha, la vocación de la institución.

 

Se contó con asesoría en Educación Inicial para implantar un programa educativo que abarcara a toda la población. Para proporcionarles una alimentación balanceada, adecuada a su edad y circunstancias,  se recurrió a la entonces llamada Secretaría de Salubridad y Asistencia.  Cuando se fusionó, en 1982, todo el sector salud, el servicio asistencial se transfirió al Sistema Nacional para el Desarrollo de la Familia (DIF), de quienes recibimos supervisión e insumos para dos alimentos diarios para los niños y el personal comunitario.

 

Así las cosas, Renovación pudo entonces dedicarse a fortalecer e institucionalizar sus servicios, puesto que la alimentación, el rubro más delicado y alto del proyecto, estaba resuelto.

 

 

SEGUNDA ETAPA DE RENOVACIÓN
A la muerte de varios de los fundadores, Renovación requirió de un impulso de sangre joven que, haciendo honor a su nombre, renovara ánimos y aportara ideas frescas.

 

Renovación, como Organización de la Sociedad Civil, maneja un Centro de Desarrollo Infantil Comunitario;  ¿Cuál es el concepto de desarrollo?  De acuerdo a Robert Myers, en su libro “Los Doce que Sobreviven”, es un proceso de cambio en el que el niño aprende a dominar niveles cada vez más difíciles de movimiento, pensamiento, lenguaje, sentimientos y relaciones con los demás”.

 

En el caso de Renovación, el área directiva y técnica está manejado por voluntarios, (25), y la operativa por personal comunitario, (60) a quien se capacitó para el manejo de la población infantil, compuesta por 320 niños y niñas, de 45 días de nacidos a 6 años de edad,  hijos de madres trabajadoras de escasos recursos, que asisten 10 horas diarias de lunes a viernes y reciben cuatro alimentos, servicio médico y actividades psicopedagógicas.

 

Para poder sostenerlo, se creó una plataforma fija de donantes; se enriqueció el programa educativo incorporando talleres diversos para desarrollar en los niños diferentes habilidades, de acuerdo a la Teoría de las Inteligencias Múltiples de Howard Gardner: la inteligencia lingüística, la musical, la lógico-matemática, la espacial, la cinestésico-corporal, la interpersonal, la intrapersonal, todas ellas factibles de desarrollar simultáneamente con las actividades diarias en el aula.

 

Considerando que el proyecto educativo termina a los seis años de edad, consideramos importante trasmitirlo a los padres de familia, para tener un mismo discurso en el hogar y la escuela, y darle seguimiento a nuestra inversión de seis años.  Crear conciencia en los padres sobre la importancia de su papel en la educación de sus hijos y hacerlos aliados para propiciar un cambio social que liberara a sus hijos de las condiciones hostiles en que ellos crecieron; lograr que concibieran la posibilidad de mejorar, de manera autogestiva, su calidad de vida.  Si los niños son nuestro futuro, ellos son también los agentes de cambio, así como los guardianes de la continuidad.

 

El personal comunitario, que vive la misma problemática que los padres de familia -por ser también madres de familia trabajadoras de la misma zona y estar expuestas a los mismos peligros-, se capacitó en una metodología participativa que desarrolló básicamente habilidades como:  discurso eficaz, control de grupo, dinámicas de grupo, cómo sacar conclusiones, sistematización del trabajo, técnicas de investigación.  Esto les permitió establecer una comunicación mucho más abierta y comprensiva de su realidad a través de Escuelas para Padres y Escuelas para Familias.  Juntos construyen nuevos conocimientos.

 

Curiosamente, en tiempos remotos, la mayoría de nuestra población infantil era masculina; con el paso del tiempo y las múltiples promociones y reflexiones que se hacen, ya podemos decir que casi tenemos el mismo número de niñas que de niños;  promovemos una educación igualitaria en la que todos participan en todas las actividades;  en el cultivo y la cosecha, en la limpieza de mesas, sillas, salones, utensilios de cocina, en la preparación y servicio de los alimentos, etc.  Si todos gozamos de los mismos servicios en casa, las tareas nos tocan por igual.

 

Los cambios de actitud no se hicieron esperar: fue evidente un crecimiento emocional, intelectual, participativo y solidario verdaderamente ejemplar.  Rompieron con muchos paradigmas y hábitos de conducta, sustituyeron violencia por prácticas cariñosas.

 

Con apoyo de varias OSC e instituciones académicas, hemos podido ofrecer a nuestra población talleres de música, artes plásticas, deporte, computación, psicomotricidad y terapias múltiples: de aprendizaje, de lenguaje, de juego, emocional, de pareja, etc. 

 

Con el apoyo de una voluntaria, especialista en aprendizaje, se hacen diagnósticos grupales de desarrollo de habilidades, para elaborar un manual de trabajo que favorezca aquellas que resulten bajas;  de haber niños que necesiten reforzar áreas específicas,  una terapeuta en educación especial les da tratamiento hasta que se nivelen con el grupo. A los niños con discapacidades, que difícilmente encuentran cabida en escuelas regulares, la terapeuta del centro los acompaña -cada uno o dos meses- a la institución oficial que los atiende, con la madre o el padre. Ahí evalúa con la terapeuta correspondiente los avances del niño y hace con ella un plan complementario que se lleva a cabo en el Centro, para agilizar su rehabilitación o su inserción.

 

Muchos de nuestros alumnos provienen de familias indígenas, por lo que se estableció un programa de lenguaje que se aplica desde los grupos de lactantes.  En esta etapa, se maneja la estimulación; en maternales, la estructuración, y en preescolares la articulación del lenguaje, de manera que aquellos que lleguen a requerir terapia de lenguaje individualizada, sean los menos.  Una voluntaria, especialista en terapia del lenguaje, diseñó este programa y capacita al personal que atiende a diario a la población infantil, y de acuerdo con el programa semanal de trabajo, les propone actividades diarias específicas, por nivel, para que se incluyan como parte de la currícula.

 

Considerando que todos los sectores de la sociedad deben participar en un asunto que compete a toda la ciudadanía, hemos convocado a la academia, el gobierno, la iniciativa privada, la comunidad y el voluntariado;  de esta manera cada uno participa en lo que mejor sabe hacer;  se reúnen las teorías, la práctica, la necesidad, el capital, la motivación y la inspiración.

 

Ante la incapacidad física, profesional y financiera de cubrir todos estos aspectos de la formación de los niños, hemos establecido alianzas con diversas instancias de la sociedad civil, académicas, financieras, de promoción, etc., para que éstas contribuyan con su experiencia al beneficio de la comunidad que atendemos.  Esto ha ido conformando una red de organizaciones voluntarias que encuentran en la población de Renovación un campo de acción que justifica su misión.

 

Inculcamos valores como la honestidad, la solidaridad, la amistad, la tolerancia, la participación etc., puesto que trabajando desde la edad temprana, los principios persisten aun en la vida adulta.

 

Esto se ve claramente cuando los niños que fueron nuestros alumnos nos traen a sus hijos, con la certeza de que saldrán bien preparados para la vida.  Su preparación ya es muy diferente de la de sus padres, lo que se hace evidente en sus deseos de progresar y en sus actitudes propositivas.  De beneficiarios pasan a ser usuarios, muchas veces como colaboradoras, e incluso como promotoras de nuestros servicios, e intermediarias para que otras personas que sufren, encuentren alivio en Renovación.

 

A la fecha, Renovación se ha hecho acreedora de múltiples reconocimientos por parte de nuestros benefactores, fundaciones de segundo piso (aquellas que aportan recursos a las organizaciones operativas), instituciones académicas, empresas, la Secretaría de Educación Pública, la Secretaría de Desarrollo Social, la Secretaría de Salud, el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia y de Desarrollo Integral de la Familia del Distrito Federal, por su cumplimiento y coherencia con su misión. 

 

Ha sido cuna de muchos voluntarios que participaron con nosotros cuando, desde la escuela o la universidad, llegaron a Renovación a realizar su Servicio Social;  muchos de nuestros benefactores provienen de ese sector. 

 

Estamos convencidos, como el filósofo y pedagogo brasileño Paulo Freire, de que la educación, como práctica de la libertad, es la mejor alternativa para lograr el cambio social.

 

Creemos igualmente, con la honorable mexicana, Doctora en Filosofía, Graciela Hierro, que tenemos que pasar “de la domesticación a la educación de las mexicanas”; ellas tienen que ser actoras de su autonomía, alcanzar la igualdad de las mujeres;  que éstas no sólo sean sólo maternales, sino que también desarrollen otras capacidades, intereses y actitudes humanas; no son ellas, o no deben de ser, las únicas encargadas de los infantes y niños pequeños;  las mujeres, desde niñas, pueden tener el mundo más abierto para elegir el tipo de persona que desean ser, el tipo de conocimientos y habilidades que desean adquirir y el tipo de mundo en el que desean vivir, al lograr la igualdad de condiciones con los hombres. 

 

De igual manera, a los niños, se les abre la posibilidad de  educarse en la afectividad y acostumbrarse a vivir con compañeras que lo son de verdad, porque se encuentran en la misma jerarquía: estos dos aspectos están muy poco desarrollados en muchos hombres, pero se está trabajando en ello.

CONCLUSIONES
Por todo lo anteriormente expuesto, consideramos que el modelo de Renovación, que surgió de un auténtico interés por mejorar las condiciones de vida de una población marginada en el Distrito Federal, es fácilmente compartible, replicable, ya que se fue desarrollando de acuerdo con las necesidades que se detectaban en la comunidad objetivo;  los servicios se iban implementando de acuerdo con las demandas vertidas por los usuarios y beneficiarios, por la observación diaria de los fenómenos que se iban presentando, de las solicitudes que manifestaban tanto las madres de familia como los niños y la comunidad en general.  Porque fue posible gracias al conjunto de voluntades, de todos los sectores de la sociedad, y porque mucha de su trayectoria ha quedado documentada y compartir su experiencia es uno de nuestros más altos deseos, si esto sirve para que surjan otras iniciativas y se favorezcan con nuestra experiencia;  que no tengan que picar piedra para lograrlo, que caminen sobre terreno andado y probado.  Porque es posible, porque ¡sí se puede!